Praga en Navidad

Cuando en Praga es Navidad la sangre de la ciudad se vuelve vino caliente, los árboles se enredan en luces que los hacen resplandecer y el humo de unas buenas salchichas a la brasa se convierte en repentina niebla que se cuela por los tejados. Las plazas se vuelven mercados, las parejas se besan en el Puente de Carlos escondiendo sus manos y las estufas se convierten en aliadas de lujo. La celebración de las navidades en Praga se siente en todos los rincones de la capital checa, desde el castillo hasta Mala Strana, desde la ciudad vieja hasta la nueva. Los adornos iluminan con estrellas y rayos de luces de distintos colores las callejuelas, avenidas y placitas logrando que el viajero se sumerga desde el minuto uno en un auténtico cuento de Navidad.

Fotografía de Praga en Navidad

Os propongo hacer un recorrido juntos a través de los mejores mercadillos navideños de Praga, a pasear para buscar detalles propios de estas fiestas y descubrir algunas de las tradiciones checas más importantes que suceden justo ahora.

Siempre me ha gustado ver cómo se vive la Navidad en distintos lugares del mundo. Que si un año París, que si otro huída a Marruecos para despedir el año en las dunas de Merzouga, asistir al encendido  de luces en los pueblos de la Selva Negra, que si después al sur de Túnez, que si vuelta a Madrid y sus rincones más navideños. Vaya, que me gusta salir en esta época…

Este último año he tenido la oportunidad de viajar con el objeto de saborear la Navidad en Praga y la región checa de Bohemia del Sur, conociendo no sólo los encantos de una de las capitales más bellas del mundo sino de otras ciudades como Český Krumlov o České Budějovice, con unos mercadillos realmente interesantes.

LUGARES IMPRESCINDIBLES PARA VIVIR LA NAVIDAD EN PRAGA

Praga engendra su propia metamorfosis para cada estación del año. He tenido la suerte de estar tres veces en esta ciudad pero reconozco que el momento en que más he disfrutado visitándola ha sido precisamente teniendo de fondo las fiestas y asistiendo al primer fin de semana en el que los mercados de Navidad empezaban a funcionar. Su capa de luces le queda mejor que bien, espectacular.

Decoración navideña en Praga

La capital checa se viste de gala pero sin caer en lo evidente, lo estridente o lo vulgar. La magia del momento nos narra con imágenes, sonidos y sabores las tradiciones que han pasado de padres a hijos, haciendo que la ciudad de Kafka sea uno de los mejores lugares del mundo para encontrarse de cara con un traje de Navidad amable, divertido y muy elegante.

Cartel de Trdelnik (Praga en Navidad)

Realmente el señuelo navideño se puede seguir por infinidad de rincones de la ciudad, pero como siempre hay algunos que juegan un papel realmente indiscutible.

El Barrio del castillo

Siguiendo la ruta clásica que los viajeros hacemos por Praga un buen comienzo es, sin duda, la zona del castillo. En este barrio gubernamental, religioso y, sin duda, el más histórico de la capital checa, uno puede apreciar marcas muy propias de esta época. La parte de atrás de la Catedral, por ejemplo, cuenta con un enorme árbol de Navidad sobrio, sencillo y que acompasa a la perfección los nervios góticos de la fachada del edificio.

Árbol de Navidad en la Catedral de Praga

Justo al otro lado quedaría, por tanto, la inconfundible Basílica de San Jorge, que es el lugar religioso más antiguo del lugar. Mucho más, incluso, que la propia catedral.

Árbol de Navidad en Praga

Pero el libro de cuentos navideños se abre en un lugar muy pero que muy especial, el callejón del oro, el mismo que habitaron primero guardias y después orfebres (por supuesto los legendarios alquimistas del Rey) en cuyas casas diminutas adosadas a la muralla se encuentran decoradas con coquetos y minuciosos adornos.

Callejón del oro en Praga (Navidad en Praga)

Es este uno de mis rincones preferidos de la ciudad, el cual recomiendo verlo por la tarde, cuando se queda prácticamente a solas y se puede disfrutar mejor de su encantadora intimidad. Esas casas coloridas y pequeñas parecen hechas para los duendes, gnomos y elfos del mismísimo Papá Noel.

Adorno de Navidad en Praga

Staré Město (Ciudad Vieja)

Saltándonos Mala Strana y el Puente de Carlos caminamos por una calle Karlova absolutamente engalanada. Cada tienda, cada museo y cada restaurante se encuentran perfectamente decorados con los avalorios navideños más clásicos. Se encuentran de bote en bote las pastelerías, sobre todo aquellas que tienen el trdlelnik entre susu productos. Es en estas fechas cuando esta especie de rosco que se rellena con mermelada o chocolate se abraza a los checos quienes le dispensan total admiración a pesar de ser una auténtica bomba calórica. Alimenta sólo con ver la masa dar vueltas para irse haciendo lentamente.

Trdelnik de Navidad en Praga

Malé náměstí

Justo antes de llegar a la Plaza de la Ciudad vieja (la grande) nos detenemos en Malé náměstí, que es su antecesora, triangular y mucho más pequeña. Sin duda la antesala al gran mercadillo de Navidad es ésta, con algo menos de diez puestos en los que se asa jamón y corre a raudales el vino caliente y la medovina (licor de miel). Es una zona de transición algo más tranquila y con mesas y banquetas donde sentarse a degustar salchichas, brochetas, gofres o el omnipresente tdrelnik.

Escena en un mercadillo de Navidad de Praga

Staromestské námestí

Apenas a un paso se termina llegando a la Torre del Reloj astronómico, con vistas a la iglesia de dos torres dedicada a Nuestra Señora en frente del Týn y, por tanto a la plaza más concurrida y bella de Praga. Si hablamos en checo decimos Staromestské námestí con un acento impronunciable, pero si lo hacemos en castellano no nos costaría nada decir que al fín nos encontramos en el corazón de la Navidad en Praga, la Plaza de la Ciudad Vieja.

Plaza de la Ciudad vieja de Praga en Navidad

Si tuviese que escoger un lugar navideño en toda la ciudad que nadie dude que sería éste. Por ser el más grande e importante, por el ambiente estupendo que se forma de puesto en puesto, por lo bonito del árbol de Navidad que preside la plaza… O porque aquí, sin exagerar, se pueden pasar varias horas de compras, calentando el espíritu con vino, medovina o chocolate, degustando deliciosos y típicos manjares o, simplemente, contemplando una auténtica postal de Navidad, el Christmas viviente por el que merece la pena hacer este viaje a Praga.

Mercadillo de Navidad de la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga

El de la Plaza de la Ciudad Vieja es el mejor de los escenarios posibles para disfrutar de una Navidad checa como ninguna otra. Es allí donde la más guapa entre las guapas se siente orgullosa y encantada de haberse conocido. Y donde los viajeros se sumergen en las tradiciones de un país muy aferrado a sus costumbres. A sus velas de los domingos de adviento, a la carpa frita de la cena de nochebuena y a adelantar los regalos de San Nicolás a un 6 de diciembre, mucho antes de que el bueno de Papá Noel de barba blanca y traje rojo se pasee por el resto de tejados del mundo.

Mercadillo de Navidad en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga

Para hacerse a la idea del mercado de Navidad en la Plaza de la Ciudad Vieja (Staromestské námestí) un buen consejo es subir primero a lo más alto de la Torre del Reloj Astronómico. Cuesta 60 coronas checas (poco más de 2€) y deja unas vistas 360 grados de la ciudad que quitan el hipo (o más bien lo dan). El lado que da hacia la iglesia de Týn deja ver perfectamente el gran árbol de Navidad e infinidad de toldos rojos correspondientes a todos y cada uno de los puestos del mercado navideño colocados en perfecta armonía. Por supuesto se advierte el hormigueo constante de la gente que hace suya la plaza, dándole el color y el brillo necesario para vivir allí dentro el mejor clima posible. No importa el frío cuando cerca hay lugares en los que calentar las manos, el hambre la sed e incluso el espíritu.

Plaza de la Ciudad Vieja de Praga desde la torre del reloj astronómico

Dan ganas de envolverse de nuevo dentro en aquel corazón navideño, aunque es cierto que las panorámicas de la torre dan para entretenerse un poco más y percatarse de los detalles, de los muchos porqués que hacen de Praga la ciudad ideal para enamorarse, en navidades o en cualquier época del año. Los tejados ondulando como las olas, los bastiones militares ennegrecidos por el tiempo y la humedad o los callejones que huyen de las grandes avenidas comerciales. Aquellas postales deleitan, provocan suspiros e inspiran…

Vistas de los tejados desde lo alto de la torre del reloj astronómico de Praga

Una vez volvemos abajo nos subimos a la plataforma de escaleras que la gente utiliza para inmortalizarse junto al árbol. Se forman verdaderas colas para observar y fotografiar “el árbol de Navidad de Praga”. Hay muchos de ellos repartidos por toda la ciudad pero ninguno es como el de la plaza…

Árbol de Navidad de la Plaza de la Ciudad vieja de Praga

Apartándonos en una esquina, la iglesia barroca de San Nicolás (que no confundimos con la de Mala Strana del mismo nombre) tiene también sus espacios más navideños. Sin duda es curioso el jardín de estrellas y planetas en el que se restan días, horas y minutos a lo que queda del año. Frente a San Nicolás, además de este jardín y otra plazoleta pequeña y secundaria, surgen nuevos puestos de comida que dan más abasto que si nos centramos unos pocos más. Lejos de los focos, los propios checos aprovechan para alejarse de las multitudes que, ordenadas eso sí, se olvidan de este extremo galardonado poseedor de una de las fachadas barrocas más elegantes de Praga.

Árbol de Navidad de la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga

Decoración navideña de Praga

Nos vamos marchando lentamente y sin evitar girar la cabeza en múltiples ocasiones hacia delante. Tomamos la calle Celetná, puramente comercial, que une la plaza con la Torre de la Pólvora con objeto de ir abandonando la Ciudad vieja (Staré Město) e ir internándonos en la nueva (Nové Město), cuyo nombre quizás debería ir cambiando porque fue fundada nada menos que en el Siglo XIV.

Puesto de Tdrelnik en Praga (escenas de Navidad)

Nové Město (Ciudad Nueva)

Si bien es cierto que todos, o casi todos, los halagos se los lleva Staré Město, que nadie dude que en la Ciudad Nueva palpita la Navidad por los cuatro costados. De la torre de la pólvora a mano derecha, en la Plaza de la República, encontramos nada menos que dos mercadillos, el primero muy pequeño, casi testimonial, frente al centro comercial Palladium, y que cuenta con un precioso árbol navideño.

Puestos y árbol de Navidad en la Plaza de la República (Praga)

Y el otro, bastante más grande, si seguimos caminando en línea recta desde la puerta de la Casa Municipal de Praga, ese ejemplo del modernismo checo prácticamente adosado a la torre de la pólvora. Allí ya hay muchos más puestos y, dado que no es de los mercadillos navideños más conocidos de la ciudad, hay menos gente, generalmente los propios praguenses que conocen mejor que nadie dónde pueden hacer buenas compras y beber vino fuera de las multitudes.

Mercadillo de Navidad en la Plaza de la República de Praga

El enlace comercial más cosmopolita de Praga es la calle Na příkopě, que enlaza la Plaza de la República con el sur de la Plaza de Wenceslao. Allí también el ambiente y la decoración no fallan a nuestras expectativas, aunque bien es cierto que nos puede recordar a otras ciudades del mundo. Digamos que es menos personal, un tanto más frío. Quizás porque las callejuelas de la ciudad vieja son capaces de seducirnos con mucha más facilidad. Aún así ésta no puede faltar en cualquier ruta navideña por Praga que se precie. Sobre todo porque nos lleva a otro lugar que se vuelve más impresionante aún en estas fechas.

Navidad en Praga

La Plaza de Wenceslao está invadida completamente por los colores de la Navidad, dejando atrás las escenas de los tanques en blanco y negro de una primavera cada vez más lejana. Y es que a falta de uno, cuenta con dos mercadillos navideños. El primero y más grande en la base, enlazando con la recién mencionada Na příkopě. El segundo es arriba del todo, prácticamente a los pies del Museo Nacional y de la estatua de San Wenceslao, el patrón de Bohemia. Entre medias cientos de miles de bombillas iluminan en hilera los árboles del bulevar más emblemático de Praga.

Mercado de Navidad de la Plaza de Wenceslao (Praga)

Se puede decir que los fines de semana esta Plaza de más de 600 metros de largo por 60 de ancho está tomada por los ciudadanos que no desean perderse los espontáneos conciertos en vivo y en directo de los músicos callejeros, hacerse con sus trdelnik preferidos y buscar las novedades decorativas de cada año. Es, tras la de Staromestské námestí, el alegato navideño más multitudinario y cuidado de la capital checa, aunque se hace a más velocidad que éste. Por Wenceslao se pasea, mientras que en la Plaza de la Ciudad Vieja uno se queda a vivir su Navidad particular.

Árbol de Navidad en Praga (Plaza de Wenceslao)

Y para rematar…

No nos podemos ir de Praga sin visitar este último mercado. Me refiero al Mercado Navideño de Havel (Havelské tržiště), dentro nuevamente de la ciudad vieja pero a no más de cuatro minutos continuando rectos por la parte baja de la Plaza de Wenceslao. ¿Y por qué no puede faltar en nuestra ruta? Porque por antigüedad y estatus el Mercado de Havel es el más antiguo de Praga, celebrándose desde el año de 1232, por lo que acercarse hasta aquí es viajar en el tiempo y rendir cuentas al que probablemente, sin ser el más grande, sea uno de los mercadillos más vetustos de tierras centroeuropeas que siguen funcionando hoy día.

Puesto de medovina en un mercadillo navideño de Praga

Aún así nos seguirán quedando senderos, sorpresas, árboles, adornos y mil maneras de celebrar la Navidad en Praga, a su manera y a nuestra manera. Lo que no me cabe ninguna duda es que aquí encontré uno de los mejores escenarios navideños que he podido disfrutar en mi vida. Y es que volver a República Checa por tercera vez fue todo un regalo que no hubiera cabido en la chimenea más grande del mundo.